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Diseño y archivos

Qué es el sangrado en impresión y por qué su diseño lo necesita

Por Equipo 4 Digital · · 9 min de lectura
Diseño y archivos

El sangrado es un margen extra de imagen que sobresale del tamaño final de la pieza y que se elimina al recortar. Su única función es que, cuando el corte se desvíe un poco —y siempre se desvía un poco—, siga habiendo tinta hasta el borde en lugar de una franja blanca. Si su diseño lleva un fondo de color o una foto que llega al filo, necesita sangrado. Si no lo lleva, probablemente no.

En 5 puntos

  • El sangrado es imagen de más que sobresale del tamaño final y se recorta.
  • Sin él aparecen filos blancos, y no en todas las piezas: en unas sí y en otras no.
  • El fondo se sale hacia fuera; el contenido se mete hacia dentro. Hay que hacer las dos cosas.
  • Definir el sangrado en los ajustes no basta: hay que extender el fondo hasta ese límite.
  • En gran formato y en libros el margen es mayor, porque el remate o el lomo se llevan una parte.

¿No sabe si su archivo lo tiene? Envíelo y lo revisamos antes de que entre a producción. Revisar el sangrado de su archivo

Por qué existe

La respuesta está en cómo se produce. Las piezas no se imprimen una a una en su tamaño final: se imprimen varias juntas sobre una hoja grande y después se recortan. Ese recorte, por bien calibrado que esté el equipo, tiene una tolerancia de fracciones de milímetro. Y no solo eso: el papel se mueve mínimamente al pasar por la máquina.

Si el fondo de color termina justo en la línea de corte, cualquier desviación hacia fuera deja papel sin imprimir a la vista. Es lo que se conoce como filo blanco, y en una pila de mil volantes no aparece igual en todos: unos salen bien y otros con una línea blanca irregular en un lado. Eso es peor que si saliera mal en todos, porque parece un defecto de calidad.

El sangrado resuelve el problema por la vía simple: si hay tinta de sobra más allá del corte, la desviación cae dentro de la zona impresa y no se ve.

Esquema que muestra el sangrado por fuera de la línea de corte y el margen de seguridad por dentro
El fondo se sale hacia fuera y el contenido se mete hacia dentro.

Sangrado, línea de corte y margen de seguridad

Son tres conceptos distintos que se confunden constantemente. Entenderlos evita la mayoría de los problemas de bordes.

ConceptoDónde estáPara qué sirve
SangradoPor fuera de la línea de corteQue el fondo siga habiendo tinta si el corte se desvía
Línea de corteEl tamaño final exactoMarca por dónde se recorta la pieza
Margen de seguridadPor dentro de la línea de corteQue ningún texto ni logo quede cortado

Dicho de otro modo: el fondo tiene que salirse hacia fuera, y el contenido tiene que meterse hacia dentro. Son dos movimientos opuestos y hay que hacer los dos. Poner sangrado pero dejar el teléfono pegado al filo no resuelve nada: el fondo saldrá bien y el teléfono aparecerá cortado.

Cómo marcar la línea de corte en el archivo

La línea de corte es el borde del documento: si el documento está creado al tamaño final de la pieza, esa es la línea por donde se corta. No hace falta dibujarla; basta con activar las marcas de corte al exportar el PDF, que se colocan fuera de la pieza e indican dónde cortar.

En piezas con forma especial —una etiqueta troquelada, un sticker con contorno— la línea de corte sí se dibuja: se traza en una capa aparte, con un color directo que se nombra de forma clara, por ejemplo «corte», y sin que se imprima. Cómo se decide esa forma está en cómo elegir el troquel de una etiqueta.

Cuánto sangrado poner

Depende del tipo de pieza y de cómo se produce. Un volante pequeño, un libro encuadernado y un pendón de varios metros no necesitan lo mismo, porque el margen de tolerancia de cada proceso es distinto.

Como criterio general, en piezas de papel se trabaja con unos pocos milímetros por cada lado, y en gran formato el margen suele ser mayor porque el remate o la estructura se llevan una parte de la lámina. Lo prudente es preguntar al cotizar cuánto sangrado espera quien va a imprimir su pieza concreta, en lugar de aplicar una cifra que oyó para otro trabajo.

Hay un caso donde el sangrado no hace falta: cuando el diseño tiene un marco blanco alrededor y ningún elemento llega al borde. Ahí el corte se desvíe o no, siempre habrá blanco en el filo. Eso sí, la desviación se notará en que el marco quede desigual, así que conviene no hacerlo demasiado estrecho.

Cómo dejarlo en el PDF

El proceso es el mismo en cualquier programa de diseño y tiene tres pasos.

  1. Configure el documento al tamaño final —el que quiere recibir ya recortado— e indique el sangrado en los ajustes del documento.
  2. Extienda los fondos y las imágenes hasta el límite del sangrado, no hasta el borde de la página. Es el paso que más se olvida: definir el sangrado en los ajustes no mueve el fondo por usted.
  3. Exporte a PDF marcando la opción de incluir el sangrado. Si no la marca, el PDF sale al tamaño final y toda la imagen extra se pierde.

Si su diseño está hecho en una herramienta que no permite configurar sangrado, hay una salida: cree el documento algunos milímetros más grande que el tamaño final por cada lado, extienda el fondo hasta ese borde y avise de que el archivo va con sangrado incluido en la medida.

Cómo saber si su archivo lo tiene

Dos comprobaciones rápidas.

Mire las dimensiones del PDF. Si su volante es de un tamaño concreto y el PDF mide exactamente eso, no hay sangrado. Si mide unos milímetros más por cada lado, sí lo hay.

Mire los bordes con atención. Amplíe una esquina. Si el fondo de color se corta justo donde termina la página, falta sangrado. Si continúa un poco más allá de donde debería estar el corte, está bien.

El sangrado en piezas que no son de papel

El concepto es el mismo, pero cambia bastante según el tipo de pieza. Conviene tenerlo en cuenta porque las cifras que sirven para un volante no sirven para lo demás.

En gran formato, además del corte hay que contar con el remate. Una parte de la lámina se dobla para el dobladillo o se enrolla en la base, así que ese margen no se ve. Si el diseño llega justo hasta el borde, va a perder una franja completa.

En piezas con troquel, la forma recortada tiene su propia tolerancia y el sangrado tiene que seguir el contorno, no el rectángulo del documento. Es un error frecuente: se pone sangrado en los cuatro lados de la página y la etiqueta redonda sigue quedando con filo blanco.

En publicaciones encuadernadas, hay que sumar el margen interior. La zona pegada al lomo no se ve completamente al abrir el ejemplar, así que ni el texto ni las imágenes importantes deben acercarse ahí, por mucho sangrado que lleve el borde exterior.

Una comprobación que vale por todas

Antes de enviar el archivo, imagine que el corte se desvía dos milímetros hacia cada lado, y hágase dos preguntas.

¿Aparecería papel blanco en algún borde? Si la respuesta es sí, falta sangrado.

¿Se cortaría alguna letra, algún logo o algún dato? Si la respuesta es sí, falta margen de seguridad.

Si las dos respuestas son «no», su archivo está bien resuelto por los bordes. Es una comprobación de treinta segundos que evita la reimpresión más tonta y más frecuente que existe.

Los errores relacionados que aparecen siempre juntos

Cuando un archivo llega sin sangrado casi siempre trae compañía. Lo más frecuente es encontrar textos pegados al borde, que es el compañero habitual del sangrado ausente, y marcas de corte dibujadas a mano, que no sirven para nada y a veces acaban impresas porque las genera el propio programa al exportar.

El tercer efecto es menos evidente: un fondo mal extendido puede desplazar detalles del diseño fuera del área visible sin que nadie lo note hasta que la pieza está impresa.

La lista completa de lo que conviene revisar está en los diez errores más comunes al enviar un archivo a imprenta.

Si no está seguro, envíelo igual

El sangrado es de las cosas más fáciles de arreglar antes de imprimir y de las imposibles después. Si tiene dudas sobre si su archivo está bien preparado, mándelo y lo revisamos: comprobamos sangrado, resolución y color, y le decimos qué falta antes de que entre a producción.

Tiene más respuestas sobre formatos y preparación de archivos en cómo enviar su archivo.

Volantes con el sangrado revisado Revisamos el sangrado de su volante antes de imprimir el tiraje, tanto en offset como en digital. Pedir sus volantes con revisión de sangrado

Preguntas frecuentes sobre el sangrado

¿Todos los trabajos necesitan sangrado?

Solo los que llevan fondo de color o imágenes hasta el borde. Si el diseño tiene un marco blanco alrededor y nada llega al filo, no hace falta; eso sí, un marco muy estrecho hará visible cualquier desviación del corte.

¿Cuántos milímetros de sangrado hay que dejar?

Depende de la pieza y del proceso: no es lo mismo un volante que un pendón o un libro encuadernado. Pregúntelo al cotizar en lugar de aplicar una cifra que oyó para otro trabajo.

¿Qué diferencia hay entre sangrado y margen de seguridad?

El sangrado va por fuera de la línea de corte y asegura que haya tinta hasta el borde si el corte se desvía. El margen de seguridad va por dentro y evita que un texto o un logo quede cortado. Hacen falta los dos.

¿El sangrado cambia el precio?

Es parte de la preparación normal del archivo; si tiene dudas sobre el precio, consúltelo al cotizar. Lo que sí cuesta dinero es no tenerlo, porque obliga a reimprimir cuando aparecen los filos blancos.

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