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Litografía e impresión comercial

Brochure, catálogo o portafolio: cuál necesita su empresa

Por Equipo 4 Digital · · 8 min de lectura
Litografía e impresión comercial

Depende de qué tiene que contar. Un brochure presenta la empresa en pocas caras —quién es, qué hace, cómo contactarla— y suele ser un plegable. Un catálogo muestra productos con sus referencias y características, y crece en páginas a medida que crece la oferta. Un portafolio demuestra con trabajos realizados lo que la empresa sabe hacer. Si su objetivo es abrir puertas, brochure; si es que el cliente elija qué comprar, catálogo; si es convencer con resultados, portafolio.

En 5 puntos

  • Un brochure presenta la empresa en pocas caras y suele ser un plegable.
  • Un catálogo muestra productos con sus referencias y crece en páginas con la oferta.
  • Un portafolio demuestra con trabajos realizados lo que la empresa sabe hacer.
  • Elegir entre brochure o catálogo depende de si el objetivo es presentar o ayudar a comprar.
  • Muchas empresas necesitan dos de las tres piezas, y conviene diseñarlas como familia.

¿Está entre brochure y catálogo? Cuéntenos qué quiere mostrar y a quién, y le proponemos el formato. Consultar la pieza para su empresa

Los tres nombres se usan a menudo como sinónimos, y de ahí vienen muchos encargos que no funcionan: un catálogo de doce páginas cuando bastaba un plegable, o un brochure que intenta meter todas las referencias y termina ilegible.

Aquí explicamos para qué sirve cada pieza, cuándo necesita más de una y qué decisiones de producción cambian según cuál elija.

Tres piezas, tres preguntas

Diferencias entre brochure, catálogo y portafolio impreso
Cada pieza responde a una pregunta distinta del cliente.

Cada pieza responde a una pregunta distinta del cliente. El brochure responde «¿quiénes son?». El catálogo responde «¿qué venden y cuál me sirve?». El portafolio responde «¿cómo sé que lo hacen bien?».

Antes de pensar en diseño o en papel, identifique cuál de esas preguntas le hace su cliente con más frecuencia. Esa es la pieza que necesita primero.

El brochure: presentar en poco espacio

Es una pieza breve, pensada para una visita comercial, una feria o para dejar en un mostrador. Lo habitual es un plegable: un díptico, con un doblez, o un tríptico, con dos.

Su fuerza es la síntesis. Tiene que decir en pocas caras qué hace la empresa, para quién, qué la diferencia y cómo contactarla. Todo lo que no ayude a eso sobra.

Una recomendación práctica: no ponga precios en un brochure. Se desactualizan pronto y obligan a reimprimir una pieza que, sin ellos, podría servir durante mucho más tiempo.

El catálogo: ayudar a elegir

El catálogo es una herramienta de venta: muestra los productos con foto, referencia y características, para que el cliente compare y decida. Por eso su extensión la marca la oferta, y puede ir de pocas páginas a muchas.

Al ser una publicación con páginas, sigue las reglas de cualquier publicación: el total tiene que ser múltiplo de 4 y la forma de unir las páginas depende de cuántas tenga. Un catálogo corto suele ir grapado; uno extenso, con lomo. Las opciones están en cómo se unen las páginas de una publicación.

Si incluye precios, conviene separarlos en una hoja suelta o una lista aparte. Así el catálogo dura más y la lista se actualiza sin reimprimir todo.

El portafolio: demostrar

El portafolio es la pieza de las empresas que venden servicios o proyectos: constructoras, agencias, estudios de diseño, empresas de montajes, consultoras. Su argumento no es el producto sino la experiencia, contada con trabajos concretos.

Funciona con pocos casos bien presentados: el problema del cliente, lo que se hizo y el resultado, con buenas fotografías. Una lista interminable de proyectos sin contexto convence menos que cuatro casos bien contados.

Suele imprimirse en tirajes cortos, porque se entrega en reuniones y licitaciones y se actualiza a menudo. Para esas cantidades, la impresión digital suele ser la opción natural.

Cómo se comparan

La tabla resume las diferencias prácticas entre las tres piezas.

PiezaExtensión habitualFormato habitualCuándo se usa
BrochurePocas carasPlegable: díptico o trípticoVisitas, ferias, mostrador
CatálogoDe pocas a muchas páginasGrapado o con lomoVenta de productos y distribuidores
PortafolioPocas páginas, bien trabajadasGrapado, con lomo o carpetaReuniones, licitaciones, propuestas

Cuándo una empresa necesita más de una

Es frecuente. Una empresa que vende productos a distribuidores puede necesitar un brochure para presentarse en ferias y un catálogo para el vendedor. Una empresa de servicios, un brochure breve para abrir la conversación y un portafolio para la reunión de cierre.

Cuando hay más de una pieza, conviene diseñarlas como familia: misma tipografía, mismos colores, misma forma de presentar las fotos. El cliente las recibe en momentos distintos y tiene que reconocer que vienen de la misma empresa.

Y conviene planear los tirajes por separado: el brochure suele pedirse en más cantidad y durar más; el catálogo, actualizarse con la oferta; el portafolio, en pocas unidades y renovarse con cada proyecto nuevo.

Decisiones de producción que cambian según la pieza

El papel: un brochure plegable necesita un papel que doble limpio; un catálogo con muchas páginas, un interior que no engorde demasiado el lomo; un portafolio, un papel que reproduzca bien las fotografías. Cómo influye el gramaje en el cuerpo y la sensación de una pieza lo explicamos en qué gramaje de papel elegir.

El acabado: un laminado protege la portada de un catálogo que se va a manosear mucho; en un brochure, da presencia a la cara exterior.

El tiraje: de él depende el sistema de impresión y, con él, el costo por unidad. Una pieza que se imprime en grandes cantidades y otra que se imprime en decenas se producen de forma distinta.

Qué tener listo antes de encargarlo

Tres cosas aceleran cualquiera de las tres piezas. La primera, los textos definitivos, revisados por quien tenga que aprobarlos: cambiar textos sobre un diseño terminado es lo que más alarga estos proyectos.

La segunda, las fotografías en su tamaño original. Un catálogo con fotos de producto descargadas de un chat se imprime borroso, y un portafolio con fotos de obra tomadas de cualquier manera no convence a nadie. Si hay que hacer fotos nuevas, conviene saberlo antes de fijar la fecha.

La tercera, una idea clara de la cantidad y de cada cuánto se actualizará la pieza. Con eso se decide si conviene un tiraje largo o varios cortos, y qué sistema de impresión es el más económico.

Impreso y digital no compiten

Casi todas estas piezas tienen hoy una versión en PDF que se envía por correo o se comparte por mensaje. La versión impresa no la reemplaza: cumple otra función.

El impreso se deja en la mesa después de una reunión, se lleva de una feria, se hojea con calma. El PDF se reenvía. Lo sensato es diseñar una sola vez y producir las dos versiones, cuidando que el PDF no pese tanto que no se pueda enviar.

Para elegir, empiece por la pregunta que su cliente le hace más a menudo: quiénes son, qué venden o cómo saben que lo hacen bien. La respuesta le dice qué pieza necesita primero.

Cuéntenos qué quiere mostrar y a quién, y le proponemos formato, papel y tiraje. Vea las opciones de impresión de brochures y catálogos, y si también piensa en piezas de una sola hoja, en qué tamaño de volante elegir están los formatos habituales.

¿Brochure, catálogo o las dos piezas? Imprimimos plegables y publicaciones en offset o en digital según el tiraje, con el archivo revisado antes de imprimir. Cotizar su brochure o catálogo

Preguntas frecuentes sobre brochures, catálogos y portafolios

¿Qué diferencia hay entre un brochure y un volante?

El volante es una pieza de una sola hoja, pensada para repartir en cantidad y comunicar una oferta concreta. El brochure presenta la empresa, suele ser un plegable y se entrega en un contexto más cuidado, como una visita o una feria.

¿Cuántas páginas debe tener un catálogo?

Las que pida su oferta, siempre en múltiplo de 4. Si tiene muchas referencias, conviene agruparlas por categorías y valorar si un catálogo por línea de producto funciona mejor que uno general.

¿Conviene poner precios en el catálogo?

Mejor en una lista aparte. Los precios cambian más rápido que los productos, y separarlos permite actualizar la lista sin reimprimir todo el catálogo.

¿Un portafolio impreso sirve si ya tengo página web?

Sí, porque se usa en otro momento: en la reunión, cuando el cliente ya está interesado y quiere revisar con calma. La web sirve para que lo encuentren; el portafolio, para cerrar.

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