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Litografía e impresión comercial

Propalcote 115 o 150 gramos: qué cambia de verdad en un volante

Por Equipo 4 Digital · · 7 min de lectura
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Si reparte en la calle y el volante se mira una vez, propalcote 115 es lo que corresponde. Si la pieza se queda en un mostrador o el cliente se la lleva a casa, suba a 150. Y si el tiraje es muy alto y la pieza se mira y se tira, el bond 90 hace el trabajo por menos.

En 5 puntos

  • En Colombia los gramajes habituales para volantes son bond 90, propalcote 115 y propalcote 150.
  • El 115 es el estándar: suficiente cuerpo para que no se sienta endeble y precio contenido.
  • El 150 se justifica cuando la pieza se queda en un mostrador o se guarda.
  • El bond 90 tiene sentido en reparto masivo, donde la pieza se mira y se tira.
  • Más gramaje no es más calidad: es más rigidez, más peso y más costo por unidad.

¿Cuántos volantes necesita? Con la cantidad y el tipo de reparto le decimos qué papel corresponde. Consultar el papel para sus volantes

El gramaje es el peso del papel por metro cuadrado. No mide calidad de impresión: mide cuerpo. Un propalcote 115 y uno de 150 imprimen igual de bien; lo que cambia es cómo se siente en la mano y cuánto aguanta antes de arrugarse.

Los tres gramajes que se usan de verdad

Comparativa de gramajes para volantes: bond 90 gramos, propalcote 115 y propalcote 150
A más gramaje, más rigidez y más costo por unidad.

En el mercado colombiano hay muchos papeles disponibles, pero en volantes publicitarios la mayoría de los trabajos se resuelve con tres.

PapelCómo se sienteDónde encaja
Bond 90 gDelgado, tacto de hojaReparto masivo en calle, tirajes muy altos
Propalcote 115 gCuerpo suficiente, acabado brillanteEl estándar: reparto en mano y buzoneo
Propalcote 150 gRígido, se sostiene soloMostrador, inserto, piezas que se conservan

Por qué el propalcote es el habitual

El propalcote es un papel estucado: lleva una capa que cierra el poro. Eso hace dos cosas. La tinta se queda arriba en lugar de absorberse, así que el color sale más intenso y los detalles más nítidos. Y la superficie queda lisa, con el brillo característico.

En un papel sin estucar, como el bond, la tinta penetra y el color se ve más apagado. No está mal —para muchos volantes es suficiente— pero si su pieza depende de una fotografía o de un color de marca reconocible, se nota.

Cuándo el 150 se paga solo y cuándo no

Subir de 115 a 150 encarece el pedido, así que conviene saber cuándo compensa.

Compensa cuando la pieza tiene que sostenerse sola: en un exhibidor de mostrador, apoyada en una caja registradora, dentro de una bolsa junto a un producto. Un 115 en esa situación se dobla y se ve descuidado.

También compensa cuando el volante se guarda: un menú que el cliente se lleva a casa, una ficha de servicios que va a quedarse en un cajón. Ahí el cuerpo del papel comunica que la pieza vale algo.

No compensa en reparto de calle. Ahí la persona decide en un segundo si la guarda o la tira, y ese segundo no depende del gramaje.

El error de pedir «el más grueso»

Es una petición frecuente y casi siempre sale cara. Un gramaje alto en un tiraje grande sube el costo total de forma notable, y en reparto masivo no mejora ningún resultado medible.

Hay un efecto secundario que se olvida: el peso. Diez mil volantes en 150 pesan bastante más que en 115, y eso se nota en el transporte y en quien tiene que cargarlos durante una jornada de reparto.

La pregunta útil no es cuál es el más grueso, sino qué tiene que aguantar la pieza. Si nos dice el reparto, la respuesta sale sola.

Una cara o dos, y cómo afecta al papel

En gramajes bajos la impresión a dos caras puede transparentarse: se intuye lo del reverso desde el frente. Es más visible cuanto más delgado es el papel y cuanto más contraste hay entre las dos caras.

Con propalcote 115 rara vez es un problema en un volante normal. Con bond 90 y un reverso de fondo oscuro, sí puede notarse. Si su diseño tiene una cara clara y otra saturada, dígalo al cotizar y lo revisamos antes de imprimir.

Brillante o mate: la otra mitad de la decisión

El propalcote se produce con acabado brillante y con acabado mate, y la elección cambia bastante cómo se percibe la pieza.

El brillante realza los colores y hace que las fotografías se vean más vivas. Es el acabado por defecto en volantes promocionales, y funciona bien cuando la pieza tiene que llamar la atención rápido. Su desventaja: refleja la luz, así que en interiores con focos puede costar leerlo desde ciertos ángulos, y marca las huellas.

El mate apaga ligeramente el color pero gana en legibilidad y en tacto. Se nota más serio, y en piezas con mucho texto —una carta de restaurante, una ficha de servicios— se lee mejor.

No hay una opción correcta: hay una coherente con lo que la pieza tiene que hacer. Si el volante es una promoción de tres palabras y una foto, brillante. Si hay que leerlo, mate.

Cómo el gramaje afecta al costo total

El papel es una de las partidas del presupuesto, pero no la única, y por eso la diferencia entre gramajes se percibe distinta según la cantidad.

En tirajes cortos, el peso del papel en el total es pequeño: la preparación y la puesta en marcha pesan más. Ahí subir de 115 a 150 apenas mueve la cifra final, y si la pieza lo justifica, conviene.

En tirajes altos ocurre lo contrario: el papel pasa a ser la partida dominante y cada gramo se multiplica por miles de hojas. En una campaña grande, la diferencia entre 115 y 150 puede financiar una segunda ronda de reparto.

La forma sensata de decidirlo es pedir las dos cotizaciones. Con las cifras delante, la decisión deja de ser una intuición sobre calidad y pasa a ser una comparación entre cuánto cuesta el cuerpo extra y qué aporta en su caso concreto.

Qué llevar a la cotización

Cuatro datos bastan para que le propongan el papel correcto en lugar de preguntárselo a usted: cuántos volantes necesita, cómo los va a repartir, si van por una cara o por las dos, y si la pieza tiene que conservarse o es de un solo uso.

Con eso se puede cotizar en firme, y de paso saber si conviene digital o litografía, que es la otra decisión que mueve el precio.

El gramaje es una de esas decisiones que parecen técnicas y en realidad son de uso. Elija el reparto primero y el papel se elige solo.

Vea los formatos y las opciones de impresión de volantes publicitarios. Y si aún no tiene claro el tamaño, en qué tamaño de volante funciona mejor está la comparativa.

¿115, 150 o bond 90 para su reparto? Le cotizamos dos gramajes con la misma cantidad para que compare cuánto cuesta el cuerpo extra. Comparar gramajes para sus volantes

Preguntas frecuentes sobre el gramaje de los volantes

¿El gramaje cambia la calidad de la impresión?

No por sí mismo. Lo que cambia la nitidez y la intensidad del color es si el papel está estucado o no, no cuánto pesa. Un propalcote 115 y uno de 150 imprimen prácticamente igual.

¿Cuánto encarece pasar de 115 a 150?

Depende de la cantidad y del formato, así que la cifra hay que verla en la cotización de su pedido concreto. Como orientación, la diferencia se nota más cuanto mayor es el tiraje.

¿Puedo usar bond 90 para un volante a full color?

Puede, y en reparto masivo es una decisión razonable. Tenga en cuenta que el color se verá algo más apagado que en propalcote, porque la tinta penetra en el papel en lugar de quedarse en la superficie.

¿Hay gramajes mayores de 150 para volantes?

Los hay, pero a partir de cierto punto la pieza deja de comportarse como un volante y empieza a parecer una tarjeta o una postal. Si busca ese efecto, dígalo y lo cotizamos como lo que es.

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