Un imán con calendario rinde más cuando se entrega antes de que empiece el año: en diciembre o, como muy tarde, en las primeras semanas de enero. Así acompaña al cliente los doce meses, y cada vez que consulta una fecha ve la marca. Entregado en marzo, ya perdió una parte de su vida útil. Por eso la pregunta de cuándo entregar imanes con calendario se responde hacia atrás: diseño y producción en octubre o noviembre, entrega en diciembre.
En 5 puntos
- Un imán con calendario rinde más si se entrega antes de que empiece el año: en diciembre.
- Entregado en marzo, ya perdió una parte de su vida útil.
- El calendario tiene que estar correcto: en Colombia, 10 de los 18 festivos se trasladan al lunes.
- Además del calendario, lleva un dato de contacto que se vea siempre.
- Se planea hacia atrás: diseño y producción en octubre o noviembre.
¿Piensa en imanes con calendario? Cuéntenos cuántos necesita y cuándo los va a repartir, y le proponemos el formato. Planear sus imanes con calendario
Es una de las piezas publicitarias con mejor relación entre costo y permanencia: se queda en la nevera o en el archivador todo el año. Pero esa ventaja depende del momento: un calendario que llega tarde es un calendario incompleto.
Aquí explicamos cuándo diseñarlo, qué información lleva, cómo evitar errores en las fechas y cuántos pedir.
Por qué el momento de entrega lo es todo
El diagrama muestra la línea de tiempo. El valor de un imán con calendario es que el cliente lo use los doce meses; cada mes que pasa antes de entregarlo es un mes que no acompaña.
Además, en diciembre es cuando la gente busca un calendario nuevo. Si su imán llega en ese momento, ocupa el lugar; si llega en febrero, probablemente ya haya otro en la nevera.
El calendario tiene que estar correcto
Un error en una fecha invalida la pieza: nadie confía en un calendario con un festivo equivocado. En Colombia hay que prestar atención especial a los festivos, porque la Ley 51 de 1983, conocida como Ley Emiliani, traslada al lunes siguiente 10 de los 18 festivos del año cuando no caen en lunes.
Eso significa que las fechas de muchos festivos cambian cada año. Verifique el calendario del año exacto con una fuente confiable antes de aprobar el diseño, y revise también la Semana Santa, que es móvil.
Si incluye fechas propias —aniversarios de la empresa, temporadas de promoción—, compruébelas igual.
Qué información lleva además del calendario
El calendario es la razón para quedarse en la nevera; la marca es la razón para hacerlo. Además de los doce meses, el imán lleva el nombre del negocio, el dato de contacto principal —teléfono o WhatsApp— y, si cabe, una línea sobre qué ofrece.
El dato de contacto tiene que verse siempre, sin buscarlo. Es el que el cliente va a usar cuando necesite el servicio, y la lógica es la misma que en cualquier imán de nevera, explicada en el imán de nevera y su dato principal.
Doce meses en poco espacio
Un calendario de doce meses en un imán es un reto de legibilidad. Los números tienen que leerse desde un paso de distancia, los festivos distinguirse de un vistazo y la marca no puede quedar aplastada.
El formato tiene que ser lo bastante grande para que todo quepa sin reducir la letra hasta lo ilegible. Si el espacio no alcanza, una alternativa es un calendario con los meses en dos caras o un formato vertical.
El diseño que se queda en la nevera
Un imán con calendario compite con otros imanes, fotos y papeles en la puerta de la nevera. Para que el cliente lo conserve, tiene que ser útil y no molestar: un diseño limpio, con el calendario como protagonista y la marca presente sin dominar toda la pieza.
Los festivos se marcan con un color distinto, que se reconozca de un vistazo, y los meses se ordenan de forma que se encuentre rápido el mes actual. Evite los fondos muy cargados detrás de los números: dificultan la lectura y hacen que la pieza parezca publicidad más que un calendario.
Si el negocio tiene fechas relevantes para sus clientes —temporadas de mantenimiento, fechas de pago, inicio de clases—, marcarlas en el calendario le da al imán una utilidad adicional y una razón más para consultarlo.
Un calendario que empieza cuando se entrega
Si no llega a tiempo para el inicio del año, hay una alternativa: un calendario de doce meses que empiece en el mes de entrega. Un imán repartido en abril, con un calendario de abril a marzo, sigue acompañando al cliente un año completo.
Funciona bien para negocios que reparten imanes en otras temporadas, como el inicio de clases o una temporada fuerte del sector.
Cuántos pedir
La cantidad sale de a quién va a llegar el imán: sus clientes activos, los pedidos que entrega en diciembre, las visitas comerciales de esas semanas. Calcule desde el reparto real, no desde el precio por unidad.
Como el calendario caduca, los imanes que sobran al final de enero ya no sirven igual. Por eso conviene ajustar la cantidad. Cómo se forma el precio y cuánto baja con la cantidad está en cuánto cuestan las tarjetas imantadas.
El reparto: con qué y a quién
El imán con calendario funciona mejor cuando llega en mano, como un detalle: con el pedido de domicilio, en la visita técnica, en la entrega de un producto. Dejado sin más en un buzón, pierde parte de su valor.
Piense en quién lo va a pegar en la nevera o en el archivador: el cliente que ya lo conoce y lo va a volver a llamar. Es una pieza de fidelización más que de captación.
Planear hacia atrás
Parta de la fecha de entrega —diciembre— y cuente hacia atrás: la producción, la aprobación de la prueba, la verificación de las fechas y el diseño. En la práctica, el trabajo empieza en octubre o noviembre.
Diciembre es además un mes de mucha demanda en las imprentas. Pedir con tiempo evita la urgencia y asegura que los imanes lleguen cuando tienen que llegar.
Reserve también unos días para la prueba: es el momento de comprobar las fechas, los festivos y el dato de contacto antes de producir. Qué mirar en ese paso está en qué revisar en la prueba antes de aprobar.
Medir si funcionó
Para saber si el imán con calendario trae clientes, pregunte a quienes llaman cómo los encontraron, o incluya en el imán un dato que solo aparezca ahí, como una línea de WhatsApp o un código.
Con esa información, la decisión del año siguiente —repetir, cambiar el formato, ajustar la cantidad— se toma con datos y no por costumbre.
Un imán con calendario funciona cuando llega a tiempo, con las fechas correctas y un dato de contacto que se vea siempre. Planeado hacia atrás desde diciembre, acompaña al cliente todo el año.
Vea las opciones de imanes publicitarios y tarjetas imantadas.
¿Va a regalar imanes con calendario este año? Pida la cotización antes de la temporada alta de diciembre y apruebe la prueba con las fechas ya verificadas. Cotizar imanes con calendario
Preguntas frecuentes sobre imanes con calendario
¿Cuándo es tarde para repartir un imán con calendario?
A partir de febrero ya pierde una parte importante de su valor, porque acompaña menos meses y muchos clientes ya tienen otro calendario. Si llega tarde, considere un calendario que empiece en el mes de entrega.
¿Cómo verifico los festivos del año?
Con una fuente confiable del calendario oficial del año. En Colombia, varios festivos se trasladan al lunes por la Ley 51 de 1983, así que sus fechas cambian cada año.
¿Qué tamaño debe tener un imán con calendario?
El suficiente para que los doce meses se lean desde un paso de distancia sin reducir la letra de más. Con el diseño delante se ve rápido si el formato alcanza.
¿Puedo usar el mismo diseño cada año?
Sí. Conviene mantener la marca y la estructura, y actualizar solo el calendario y los datos que hayan cambiado. Guarde el archivo aprobado para el año siguiente.



